La bicicleta es buena para compartir.

El otro día tuve una conversación con un amigo acerca de los tipos de silla de bebé que podemos acoplar a nuestra bicicleta para poder llevar a nuestr@ enan@. Lo que me sorprendió acerca de nuestra charla es que a él no le convencía ninguna, dudaba mucho de su seguridad, y aunque fue uno de los que me introdujo en el mundo de la bicicleta, no baraja la posibilidad de utilizar una en un futuro cercano.  
Eso me hizo pensar, ¿habrá mucha gente que piense así? Cuando mi enana cumplió los 10 meses no dudé en adquirir una silla de esas que se ponen en un portaequipajes trasero, ya que las que se ponen en el manillar me parece que restan mucha movilidad. Desde el primer paseo que dimos la niña lo pasó en grande, se reía y no paraba de mirar atenta a todo lo que le rodeaba. Los cinturones hacen que la niña vaya completamente inmóvil, por lo que va muy cómoda. Llegan a serlo tanto, que si estáis un rato muy largo puede que se quede hasta dormido, como le pasa a veces a la mía. Eso sí, al llevar a un niño detrás debemos hacer una conducción suave, evitando baches y saltos, ya que a no ser que tengamos una muy buena amortiguación, el niño sufrirá un muy incómodo traqueteo. 

Gracias a esta silla puedo hacer deporte mientras paso tiempo con mi enana, algo que para mí no tiene precio.