Adelgazando siempre se suda, pero sudando no siempre se adelgaza.

Hoy fui a dar un paseo por la sombrita del paseo del Lagares con mi enana aprovechando que hacía muchísimo calor. Cuando iba dirección Samil se me cruzó una pareja de adultos en bicicleta ataviados con sendos chuvasqueros abrochados hasta el cuello, sudando a chorros y con la cara roja como tomates. Mucha gente piensa que a la hora de hacer ejercicio, cuanto más se sude más se va adelgazar, y nada más lejos de la realidad.
  
Si nuestro objetivo a la hora de hacer ejercicio es quemar calorías y perder masa grasa, lo primero que tenemos que tener claro es que debemos hacer un ejercicio aeróbico, tal como bicicleta, footing, o aerobic... Lo más importante a la hora de empezar es la duración del ejercicio más que la intensidad, es mejor esfuerzos largos, constantes y moderados, que cortos, puntuales e intensos. Es decir, que mejor correr o rodar durante una hora a ritmo medio dos veces por semana que  cuarenta minutos al 100% una vez. Al realizar cualquiera de estos ejercicios, una vez superados los 10 primeros minutos de esfuerzo, nuestro cuerpo comienza a quemar grasa para producir energía para el ejercicio, y como resultado de ese proceso sudamos. Si nos ponemos cualquier prenda plástica que no nos permita transpirar, lo único que conseguimos es un pequeño efecto invernadero en el que el calor no encuentra salida y nos hace sudar a chorro, pero no por que estemos quemando grasas, sino porque nos estamos deshidratando, lo que hará que no consigamos mantener tanto tiempo como nos gustaría la intensidad de ejercicio, y peor aún, que pudiese darnos un golpe de calor. Por eso es muy importante llevar ropa que nos permita transpirar e hidratarnos siempre que el ejercicio sobrepase la hora de duración.